sábado, 3 de noviembre de 2007

La Politica: Hacia donde Vamos


LA POLITICA: HACIA DONDE VAMOS

En este capitulo mostraremos pues como se ha ido dando el desarrollo de la política dentro de América Latina y el Perú, analizar pues como es que la política en el último siglo en América Latina y el Perú ha sido tomada de diferentes maneras, que han desvirtuando su verdadero concepto, llevándolo por un camino inequívoco.
Desde como se ha ido dando un equilibrio político en América Latina en los últimos años que ha traído consigo una nueva estructuración de las grandes ideologías políticas que hoy marcan en el destino político de los países de la región Latinoamericana, ideologías que enmarcan en su mayoría en las políticas de gobierno de la mayoría de los países de Latinoamérica. No cabe ninguna duda de que en los años 90 aumentó considerablemente la necesidad de una integración fortalecida, en vista de la globalización y todas sus consecuencias. Al mismo tiempo, resulta relativamente secundario si los nuevos o renovados procesos de integración latinoamericanos deben interpretarse más que nada como un esfuerzo para mejorar la competitividad económica o como mecanismos de defensa contra los efectos negativos de la mundialización.1
Las divergencias de intereses entre los que abogan por una integración de orientación política u otra exclusivamente económica queda particularmente en evidencia cada vez que se asoma una presunta o real amenaza de pérdida de soberanía. Al mismo tiempo, muchas veces no se trata en absoluto de una posible reducción de influencia y capacidad de conducción del Estado, sino más bien del temor de grupos de intereses nacionales a perder incidencia en las decisiones estatales, con el consiguiente menoscabo de su posición. Aunque no está nada claro hasta qué punto el proceso de integración contribuye a la democratización de las estructuras de decisión, es posible constatar que favorece su ampliación, transformación y transnacionalización.
Los últimos acontecimientos en el MERCOSUR son buen ejemplo de ello, al menos en parte, pudiendo enfatizar en puntos claves para el desarrollo de la región como: Ser mercados abiertos, contar con políticas transparentes para las inversiones extranjeras, tener escasas regulaciones y espetar estrictamente los derechos de propiedad.
Luego hablaremos de cómo se ha ido delineando los nuevos modelos de política que se han ido dando en nuestro país Así pues hace más de 100 años, pensadores como José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, Víctor Andrés Belaunde, apostaron por la construcción de un país, visto más como Nación que como territorio. Cada uno con posturas, pensamientos y acciones diferentes, expresados en libros como: “Los 7 ensayos de la realidad peruana”, “Peruanidad” y “Espacio tiempo histórico”. Buscaban llevar a cabo el sueño de una sociedad más justa; para ello convirtieron universidades, fábricas, escuelas, revistas y periódicos en verdaderos espacios de debate; la discusión estaba centrada entorno a la problemática nacional y la preocupación por encontrar una posible solución y salida como país.

El Sistema Político en América Latina

Durante los últimos dos decenios la gobernabilidad surgió como tema de preocupación en los países en desarrollo por una diversidad de razones: en América Latina debido a la transición del autoritarismo hacia la democracia y a la introducción de profundas reformas en la política económica; en África y parte de Asia debido a la incapacidad de mejorar los niveles de vida de la población después de varios decenios de vida política independiente; en el Medio Oriente debido al auge del fundamentalismo islámico y a los conflictos entre los gobiernos autocráticos y las demandas de participación popular; y en los países de rápido crecimiento en el Sudeste Asiático debido a que los avances y la crisis económica han generado fuertes presiones para reformar los sistemas políticos y para hacerlos más abiertos y participativos.
América Latina cambio radicalmente de color político en los últimos diez años. La ola neoliberal gobernada desde el sur de Río Grande hasta la Tierra del Fuego. Una década de debacles económicas fue suficiente para que se extendieran los regimenes socialistas y socialdemócratas.
Parece que fue ayer cuando Alberto Fujimori en el Perú y Carlos Menem en Argentina, ambos descendientes de grupos inmigrantes minoritarios en sus respectivos países marcaban la pauta del boom neoliberal latinoamericano, pese a que Brasil no se reponía del desastre económico y de la corrupción que caracterizo la gestión del neoliberal Fernando Collor Mello.
Por aquellos días un populachero militar venezolano llamado Hugo Chávez Frías se paseaba por los ambientes del Huampani como aislado político del régimen fujimorista.
Chávez había fallado en su intento de golpe militar en 1992 contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Chávez fue amnistiado y llego a Lima especialmente protegido por la dupla Fujimori-Montesinos.
Pero hace diez años, ni en la más tenebrosa ficción de hollywood , el fatídico 11-S en Nueva York, menos aun la peor invasión a Irak y el pronto incremento de los precios internacionales del petróleo que consolidaron fenómenos, repito fenómenos, como el de Hugo Chávez en Venezuela.
Fujimori y su socio y amigo Carlos Menem terminaron por las patas de los caballos luego de privatizar las empresas de exterminar lo poco que quedaba de las industrias nacionales y reconvertir a sus países en exportadores de materia prima en manos de transnacionales.
Del lado de acá, Fujimori pasó a la historia nacional de la infamia como el gobernante más corrupto y del lado de allá. Menem fue el responsable de la quiebra de uno de los países más ricos de América, en una crisis sin precedentes de la que recién se habían recuperado.
En síntesis, América Latina representa una suma de aconteceres que si al observador común no le resulta un conjunto anecdótico, menos debería serlo para las ciencias sociales cuya responsabilidad es asumir los hilos conductores que definen una tendencia altamente incierta.


Diez Años Después: Diez Años que Cambiaron el Mapa Político

Todo lo anterior parece ya ser historia. Hoy en día casi todo América Latina pinta de rojo pero ¿Cómo para identificar un gobierno de Izquierda?
El politólogo y filósofo James Petras identifico los indicadores para definir una política Izquierda cuyos factores los define de la siguiente manera:
Disminuciones de las desigualdades sociales e incremento de los estándares sociales.
El interés general y la propiedad nacional por encima de la propiedad privada y extranjera.
Los impuestos progresivos (rentas/empresariales) por encima de los regresivos (IVA, consumo).
Prioridad presupuestaria que favorezcan los gastos sociales e inversiones publicas en trabajo en lugar de subsidios a los explotadores y al pago de la deuda externa.
Promoción y protección de la propiedad nacional de las materias primas por encima de la explotación extranjera.
Diversificación de la producción para valorar productos añadidos como oposición a vender materias primas sin procesar.
Subordinación de la producción para la exportación al desarrollo del mercado interno.
Participación y poder popular en la tomas de decisiones como oposición a las decisiones de la elite hecha a través de negocios, la banca internacional y las elites políticas.
Consulta con los movimientos de masas en la selección de ministros claves en los gabinetes del gobierno en lugar de consultarlo con las elites de los negocios locales y extranjeros.
Adopción de una política exterior antiimperialista contra el apoyo de los libres mercados, a las bases militares y a las guerras imperiales y de ocupación.
Revocar privatizaciones perjudiciales, y oponerse a su ampliación y consolidación
Aumentando el salario mínimo en contra del exceso de pagos de la deuda externa.
Promoción de una legislación laboral que facilite la organización sindical, educación y servicios de salud públicos gratuitos.

Teniendo en cuenta estas aseveraciones y características propias de un gobierno de izquierda nos atrevemos a decir que existe un nuevo equilibrio político en América Latina. El 2006 pasara a la historia política de América Latina por las diez elecciones presidenciales que enfrentaron a candidatos de izquierda y de derecha. Socialistas o Socialdemócratas ganaron en siete países, mientras que los conservadores ganaron en México, Colombia y Honduras.
El predecible resultado de las elecciones celebradas en Venezuela con la reelección de Hugo Chávez y la sorprendente victoria de Rafael Correa en Ecuador, definieron el nuevo equipo político en América Latina donde en un año se han celebrado elecciones presidenciales polarizadas entre lideres de izquierda y derecha.
En esta maratón electoral latinoamericana, socialistas o socialdemócratas han vencido en 7 países (Brasil, Chile, Perú, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, y Costa Rica), mientras que los conservadores han ganado en otros tres: México, Honduras y Colombia; pese a que la victoria mexicana fue una victoria pirrica.
La izquierda más radical a su vez venció con el líder indígena Evo Morales en Bolivia, el andinista Daniel Ortega en Nicaragua, Hugo Chávez y Rafael Correa en Ecuador
Chávez anuncio que a partir de su reelección comienza una “nueva era” en la que aplicara el ideario de Simón Bolívar y dedico su victoria a Bolivia, Cuba y Nicaragua y los pueblos hermanos de Latinoamérica.
Es cierto entonces que existe un nuevo equilibrio político dentro de América Latina ya que la mayoría de gobiernos están representados por socialdemócratas que buscan afianzarse en una línea socialista tan antigua que puede ser positiva o negativa pero que en fin es al prevalece hoy en día, esperemos pues de que tenga resultado si sabemos que vivimos en un neoliberalismo, en cuanto estrategia de salvación capitalista, favorece la ganancia y por consiguiente la alta concentración, generando fortalecimientos o creaciones de grupos económicos de amplia actividad y de gran poder. No hay medida importante de política económica que no sea decidida por ellos en última instancia. De hecho, ha operado una importante transferencia de capacidad de decisiones desde el Estado. Esto ocurre con diferentes magnitudes en América Latina, siendo México y Argentina casos muy expresivos.
Esperemos pues que este equilibrio que hoy existe sea significado de desarrollo y no de lucha por el poder.

HACIA DONDE VAMOS: LA POLITICA EN EL PERU

En este articulo haremos un análisis básicamente en como se ha ido dando la política en nuestro país, proyectándonos hacia el futuro, y con miras a poder fortalecer el sistema político que se desarrolla en nuestro país. Y esto porque somos conscientes de cómo ha ido dándose el desarrollo de la política en nuestro país porque es posible que en casi 200 años de independencia hayamos tenido un 99% de políticos corruptos, donde los presidentes, congresistas, ministros, etc. es que todos o casi todos han estado involucrados en casos de corrupción. A lo largo de la historia hemos visto pues como el sistema político ha estado conformado por personas inescrupulosas y que solo han buscando el interés personal, manera como han ido tiñendo de corrupción y han atentado de manera descarada contra los grandes lineamientos de la democracia, no podemos engañarnos porque nuestro sistema político por largos años ha sido parte de una gran gama de irregularidades que no han permitido poder establecer cierta disciplina política que nos permita poder llegar a formar parte del desarrollo sostenible que es tan ansiado en nuestra región, la existencia de ineficientes y lucrativos gobernantes que a pesar que recibieron el apoyo popular representado en las ánforas con el voto de la mayoría de peruanos que empezaban a creer en un nuevo modelo de política que trajera consigo un equilibrio, una mejor distribución de la riquezas y tantas otras cosas que solo quedaron en el discurso demagógico que la mayoría de los postulantes por no decir que todos han utilizado como trampolín para llegar al poder, valiéndose de la necesidad de un cambio que nunca llego porque seguimos en lo mismo y si hacemos un recuento no tan extenso en la historia vamos a notar que eso fue así y que la afirmación que hacemos en este articulo es valida porque si nos remóntanos solo a partir de la década de los años 80 vamos a darnos cuenta que desde ahí hasta ahora solo se ha practicado una política ilusionaría y hasta mediocre en otros casos porque la verdad solo ha generado mas diferencias sociales, mas pobreza y los problemas se han ido dando unos tras otro impidiendo el desarrollo de nuestro país.
La democracia pues como la mas grande significación de llegar a un sistema equitativo y descentralizado que nos lleve por el camino indicado de desarrollo.
El retorno a la democracia representativa en el decenio de los ochenta coincidió con la aparición de Sendero Luminoso, cuyo primer acto violento fue el robo de las ánforas, instrumentos y símbolos de un proceso electoral democrático. A partir de entonces, la violencia cotidiana tocó y estremeció prácticamente a todos los peruanos, y afectó severamente el sentido de seguridad personal y la estabilidad emocional
Las redes de narcotráfico también se expandieron rápidamente, que trajeron consigo las secuelas de corrupción, violencia y distorsión económica.
Los gobiernos democráticos de los años ochenta, presididos por el arquitecto Fernando Belaunde y el doctor Alan García, tuvieron serios problemas para enfrentar los asuntos más importantes de la década: la crisis económica y la violencia política. A estos obstáculos se sumaron las dificultades para plantear alternativas constructivas por parte de quienes, en distintos momentos, estuvieron en la oposición.
Cuando todos pensaban que Belaunde en la década del 80 podría insertarnos en una política con mayor democracia después de 12 años de gobiernos militares que impidieron pues que el país pudiera desenvolverse en una política de libertad, y que se pudiera llegar a un cambio dentro del sistema político favorable a todo los peruanos, la realidad fue distinta y aunque en parte se llego a devolver la libertad de expresión a muchos medios de comunicación, Tuvimos un presidente que todos dicen fue muy correcto, es decir Belaunde, pero que sus ministros se levantaron el país en peso y permitieron que los terroristas crecieran indiscriminadamente
De este modo se pusieron de manifiesto tanto la inoperancia del gobierno como las deficiencias de las fuerzas políticas opositoras.
Las dificultades en el proceso de constitución de los gobiernos regionales, que si bien estaban consignados en la Constitución de 1979, recién se puso en práctica de manera apresurada durante 1989-1990, así como el mal desempeño de muchos de estos gobiernos durante los dos años siguientes, generaron una sensación de frustración en prácticamente todas las regiones del Perú.
Sin embargo, la descentralización es considerada por la gran mayoría de peruanos como una condición indispensable para el desarrollo y la integración nacional; más aún, desde el punto de vista de las diversas regiones del país, el centralismo es sinónimo de atraso, mala asignación de recursos y deficiente gestión pública. Sin descentralización. El Perú no es viable, es ingobernable, es la frase que resume la perspectiva de las diversas regiones del país sobre este tema.
Las deficiencias del Estado y la extendida corrupción en la esfera del poder condujeron a la «privatización de facto» de algunos servicios esenciales, como la seguridad y la justicia. Todo ello contribuyó a la precariedad de la democracia y al desencanto de la ciudadanía con este régimen político, si bien se mantuvo el aprecio ciudadano por las elecciones democráticas y la libertad de expresión que caracteriza a las democracias.
Era joven y representaba la esperanza del cambio: Alan García, que inspiro el sentimiento de esperanza y cambio, y vaya si cambiamos, termino de destruirnos como país, nos acostumbramos a las cenas románticas, irónicamente, porque tuvimos que conformarnos a la luz de las velas y a apreciar productos tan básicos como leche, harina, azúcar, etc. porque simplemente no había, además nos volvió millonarios ya que un caramelo podía costar 1 millón de intis (moneda de aquella época).
Y para continuar con la racha vino un chinito que se atornillo a la silla de Pizarro: Alberto Fujimori, que soluciono lo que el anterior había fregado pero que le costo miles de millones de $$ al país por los robos indiscriminados de el y su asesor principal, que nos lleno de Chicha por así decirlo, volviéndonos a todos chicheros, significando esto una cortina de humo que ocultaba la gran corrupción que se practicaba en nuestro sistema de gobierno muestra clara de que a pesar de que se había hasta ese entonces cambiado de discurso político, de políticas de gobiernos se seguía en lo mismo o quizás la situación era aun mas grave porque la corrupción en este gobierno se manifestó en mayor grado y en su máxima expresión.
Fue el robo mas grande en toda la historia del Perú porque si bien es cierto ese chinito llamado Fujimori se escapo del País haciendo muestra de su gran capacidad para hacer lo que se le da la gana sin pensar en el bienestar y en el sentir de todos los peruanos, que le había ofrecido su confianza con las preferencias en las ánforas que hicieron que finalmente llegara al gobierno. Según Martha Chávez, después del 5 de abril de 1992 Fujimori sembró el orden, el progreso y la paz que luego cosecharon Alejandro Toledo y Alan García. En realidad, su único cultivo patentado fue la antipolítica. La sembró como si en vez de hundir el arado clavara espadas envenenadas en el corazón del incipiente sistema de partidos existente en la década de 1980. Fujimori sembró en terreno fértil y largamente abonado en los años previos.
Somos pues conscientes de que se vivían tiempos muy difíciles cuando Fujimori es elegido como presidente, la violencia terrorista de Sendero Luminoso; la catastrófica performance del APRA durante el primer gobierno de García; la irresponsable división de la izquierda en uno de los peores momentos de la historia del Perú republicano; la inconsecuencia del liberalismo, que hace 15 años colgó de la mayoría de sus balcones la bandera del autoritarismo, traicionando sus principios y enfrentándose frontalmente al propio Vargas Llosa.
Fujimori sembró cierta confrontación y destrucción no solo contra los denominados "partidos tradicionales" sino contra el conjunto del sistema democrático, vaciándolo de contenido. Por eso, congelada en el tiempo, Martha Chávez repite 15 años después la mantra de esos tiempos: "Si la democracia es universidades y cárceles tomadas por el terrorismo, si la democracia es 17 mil kilómetros de carreteras intransitables y “perro muerto”, prefiero la dictadura que significa orden y no terrorismo.
Durante largos años, la siembra de Fujimori fue exitosa y todavía sigue dando frutos en nuestra vida política, visibles en la debilidad de nuestros partidos. Visibles cuando al día siguiente de las elecciones, un candidato a vicepresidente traiciona al partido que lo acababa de llevar al Congreso. O como cuando se vuelve a pedir la pena de muerte y el retiro parcial o total de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La siembra de Fujimori sigue dando frutos, precisamente porque la mayoría de ellos no eran nuevos sino que estaban enraizados en los rincones más sombríos de nuestra tradición política; y porque durante el quinquenio anterior flaqueó la voluntad de reforma democrática. Por eso hoy, 15 años después, al no haber saldado cuentas con nuestro pasado, lo que se discute es si existe una alianza o solo coincidencias entre el partido de gobierno y los remanentes del fujimorismo.
Contradiciendo los planteamientos de su campaña electoral, el ingeniero Alberto Fujimori inició su gobierno en 1990 con reformas económicas radicales, sustentadas en una racionalidad que pone énfasis en el papel de las fuerzas impersonales del mercado. Este sistema requiere de un alto grado de capacidad individual para enfrentar las exigencias de una sociedad cada vez más competitiva. Las políticas económicas puestas en práctica tuvieron éxito en el control de la hiperinflación heredada del gobierno anterior, si bien a costa de una profunda recesión y un aumento en los índices de pobreza. A1 mismo tiempo, el gobierno aplicó una estrategia antisubversiva que logró reducir significativamente las acciones de los grupos terroristas y logró capturar al líder de Sendero Luminoso.
Sin embargo, el comportamiento autoritario y la inexperiencia política del ingeniero Fujimori lo llevaron a enfrentar sus dificultades con la oposición en el Parlamento mediante el autogolpe de Estado en abril de 1992. Esta interrupción del orden constitucional representó una vuelta a la alternancia de gobiernos autoritarios y democráticos, que es la expresión más clara de la serie de crisis de gobernabilidad y de buen gobierno que ha vivido el Perú durante la mayor parte de su vida republicana. Pese a esto, los logros alcanzados tanto en la lucha antiterrorista, particularmente la captura de Abimael Guzmán, como en el control de la hiperinflación fueron percibidos por la ciudadanía como una muestra de eficiencia gubernamental, lo que se tradujo en altos niveles de aprobación a la gestión del gobierno y al ingeniero Fujimori. Los índices de aprobación del Presidente de la República llegaron al 80% en abril de 1992 y se mantuvieron alrededor o por encima del 65% a lo largo de todo ese año.
En cambio, en años posteriores, particularmente después de su reelección en 1995, los índices de popularidad del Presidente disminuyeron progresivamente debido al desgaste en el gobierno, la falta de empleo, la corrupción y la percepción por parte de la ciudadanía de que se continúa con un estilo autoritario que es innecesario y contraproducente. Pese a esto, en los momentos que se percibe una mayor actividad y una fuerte presencia del Presidente en la vida nacional a causa de la liberación de los rehenes del MRTA en la embajada del Japón y del auxilio a los damnificados por el fenómeno del Niño el nivel de aprobación de la gestión presidencial se ha recuperado significativamente. En el contexto de estancamiento económico y de pobreza generalizada, las presiones de la racionalidad del mercado y la tradición colectiva que caracteriza a la sociedad peruana, sobre todo en el ámbito rural, dan origen a fuerzas contradictorias. Los peruanos se ven empujados en diferentes direcciones a la vez: por un lado, hacia la acción coordinada para mejorar las perspectivas de supervivencia y, por otro, hacia la acción individual que es percibida como la base del éxito en el mercado. Si bien la tensión entre estas dos fuerzas ha dado lugar a expresiones de creatividad, también ha amplificado las sensaciones de inseguridad y ansiedad en la ciudadanía.
El marco institucional de la sociedad peruana ha demostrado ser incapaz de dar respuesta a los procesos acelerados de cambio social que tuvieron lugar durante los últimos cinco decenios. Durante este período colapsaron las formas mediante las cuales se ejerce el poder y la autoridad en la conducción de asuntos económicos y sociales; es decir, el Perú ha tenido que enfrentar diversas crisis de gobernabilidad democrática y de buen gobierno. Sin embargo, esto no indica que el autoritarismo es inevitable.
La historia del Perú y la situación actual ponen en evidencia tendencias tanto hacia el comportamiento autoritario como hacia el comportamiento democrático en todos los ámbitos de la sociedad; no es posible plantear la existencia de una esencia autoritaria en la conducta política de los peruanos.
El que prevalezca y se consolide una u otra tendencia depende, en gran medida, de la manera en que se ejerce el poder y la autoridad política desde el gobierno, así como de los valores y hábitos de convivencia que se desarrollen e inculquen en ámbitos básicos de socialización de los ciudadanos que son la familia y la escuela.
Más aún, las creativas aunque frágiles respuestas que han surgido para enfrentar el abrumador conjunto de problemas económicos sociales y políticos, indican que la capacidad y la iniciativa demostrada por las organizaciones populares y los empresarios informales podrían alimentadas en un clima de amplias libertades democráticas proporcionar una salida a las crisis de múltiples dimensiones que ha vivido el Perú durante los últimos decenios del siglo XX.
La gestión de García Pérez comenzó el 28 de julio de 2006, este nuevo gobierno trajo consigo una serie de anuncios que estaban amparados en una serie de planteamiento de austeridad, además que presento numerosos proyectos de ley y decretos supremos que reducían el salario de los cargos políticos del Estado peruano.
Con la misión de no volver a cometer sus mismos errores entre 1985 y 1990, Alan García continúa la política económica de Alejandro Toledo, aunque supuestamente con una óptica diferente en cuestión social. Es así que los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y Tailandia serán repotenciados con los Tratados con Chile y México. Su política de austeridad, permite en teoría un importante ahorro fiscal.
En Agosto de 2006, las reservas internacionales del Perú, alcanzaron un récord histórico. Como parte de la nueva integración con Chile, este país se ha comprometido a impulsar que el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica acepte al Perú como miembro pleno, con lo que pasaría a ser el "P5". El 20 de septiembre de 2006, se anunció que el futuro TLC con Singapur estaría en su tercera ronda de negociaciones.
Esta política es criticada por la oposición nacionalista por considerarla una traición a su promesa de un "cambio responsable".

LA POLITICA EN EL NUEVO MUNDO: SIGLO XXI

La globalización política es un proceso inicial, pues no ha logrado precisar todavía su forma, aunque ha cobrado mucha relevancia en estos últimos años. Esta importancia se debe a la presencia de crecientes problemas globales (científicos y tecnológicos, comunicacionales, económicos, sociales, políticos, culturales, medioambientales, entre otros), que necesitan solución por medio de una regulación pública y, por lo tanto, contribuyen a configurar una dimensión de asuntos públicos globales. Esta es una dimensión política global que no tiene precedente en la historia de la humanidad, es un fenómeno original; además se encuentra como una realidad virtual o esbozo de escenario. Pero a partir de sus primeros indicios y manifestaciones, se han logrado elaborar algunas primeras aproximaciones sobre ella apoyados en estas aproximaciones, anotamos que la dimensión política de la globalidad se estaría configurando a partir de los siguientes elementos: 1. Gobierno global (ejecutivo, legislativo y judicial), con capacidad para implementar una gobernabilidad (dirección política y gestión pública) adecuada. 2. Sociedad civil global, demandante y participativa. 3. Democracia global o cosmopolita participativa. 4. Ciudadanía global. 5. Derechos y deberes políticos globales. 6. Derecho público global. 7. Ética global, etcétera. Ahora bien, si relacionamos adecuadamente a todos estos elementos, en realidad lo que se estaría configurando, en la dimensión política global, es un régimen político global, es decir, la constitución de una forma política a partir de la relación de un gobierno global y de una sociedad civil global, en lo fundamental. Tal régimen político global, para quedar instituido, necesita de una suerte de contrato social global, acordado por la ciudadanía global en el ámbito de la sociedad civil global; pero necesita también, para funcionar bien, de la legitimidad que le proporciona la democracia. Este régimen político debería proporcionar la gobernabilidad democrática global necesaria en el nivel global.
Hoy mas allá de que se pone en práctica una nueva política acompañada de diversos factores que la constatan como una política globalizada por ello creemos que estamos frente al reto de superar la desconfianza en la democracia y sus instituciones que aleja a la sociedad del Estado. En nuestro país, el proceso de descentralización está atravesado de gran cantidad de conflictos sociales que no encuentran ni en los espacios de participación ciudadana, ni en el sistema político los canales efectivos para satisfacer sus necesidades y debatir sus controversias. Debemos generar las condiciones para que se forje una ciudadanía plena que se comprometa políticamente con el destino de su comunidad nacional y local. Esto pasa por fortalecer los espacios de participación ciudadana, por establecer elecciones con ciudadanos informados y responsables, y por el desarrollo de actividades que signifiquen la inclusión de aquellos sectores de la población tradicionalmente marginados como son las mujeres y las poblaciones indígenas. En esta línea de pensamiento, se presenta al Perú la exigencia de cumplir con una deuda social que viene siendo soslayada, nos referimos a necesidad de hacer efectivas las reparaciones de las víctimas de la violencia para hacerles justicia y reconocerlas así como ciudadanos con plenos derechos. Además de poder insertar los verdaderos lineamientos de democracia que puedan intensificar un mejor trato de la política en el Perú Cuando hablamos de democracia tenemos que considerar, en primer lugar, que estamos hablando del régimen en el cual es el ser humano (hombres y mujeres en general) quien se constituye en el objetivo principal, ser que busca realizarse en libertad y en el que reside de un modo primordial la soberanía. Ahora bien, para que la democracia sea posible se necesita de una realidad social en la cual se ejerza a plenitud la ciudadanía por parte de sus integrantes y en la que existan sólidas instituciones.

Asimismo, democracia significa desarrollo humano (que no sólo comprende lo económico), escasa desigualdad y adecuados diseños institucionales.
Necesitamos de un sistema político capaz de construir voluntades colectivas que propongan soluciones a los conflictos y necesidades de nuestro país. Pero en ello no sólo están involucrados los partidos políticos, sino también los medios de comunicación, los gremios, las organizaciones sociales y la sociedad civil en general. Cada uno de estos actores acciona desde distintos ámbitos y tienen la capacidad de trabajar para fortalecer o mellar el régimen democrático, en tanto se guíen o aparten de los valores éticos que fundan la vida social y política.
Entonces podemos decir que si la regionalización se instala en todo el mundo y las regiones supranacionales se consolidan, estaremos en un mundo globalizado y regionalizado o, mejor, en un nuevo sistema mundial global-regional. En él posiblemente lo global quedará definido como un sistema general y limitado en el nivel espacial global y, lo supra-regional como un conjunto de sistemas regionales particulares; lo que nos conduce a pensar en la forma general externa y las estructuras particulares internas del nuevo sistema mundial. En este sentido, bien podemos sustentar que la globalización reposa sobre la regionalización y que lo global se asienta sobre lo supra-regional. De igual manera, podemos plantear que el régimen político global tiene sus bases en los sistemas políticos supra-regionales.
Por ello debemos entender el concepto de la democracia moderna concebida no sólo como un fin en sí mismo, sino también como un medio para alcanzar los objetivos económicos y sociales.
Es así como la difusión del concepto de gobernabilidad democrática ha sido acompañada por una ampliación de su ámbito de aplicación. A partir de una concepción restringida a la eficacia gubernamental en el manejo de los asuntos económicos, se pasó a una concepción más amplia que incorporó el tema de la capacidad del Estado, constituido como Estado de derecho, para integrar y conducir a la sociedad en su conjunto.
Como dice Torres-Rivas en Las aporías de la democracia al final del siglo, la posmodernidad es profética, ya que percibe que vamos en dirección de construir otro gran sistema histórico, porque el actual, el moderno sistema mundial, está llegando a su fin, y como grandes ejemplos están los casos de Bolivia, Argentina, Venezuela y Colombia que han empezado una tendencia de crisis de gobernabilidad en Latinoamérica, problema que se tiene que atacar para asegurar la legitimidad de los gobiernos democráticos en América Latina.
Herederos de la tradición de Europa occidental en el siglo XVIII, los países latinoamericanos hemos aprendido dos connotaciones claves del sentido profundo de la modernidad: formación de mercados y revoluciones ideológicas aspirantes a una soberanía que ofrezca igualdad de oportunidades, democracia política y un Estado democrático. Este aprendizaje ocurrió cuando la política se separó de la conciencia y de la conducta social, convirtiéndose en un orden específico. Wallerstein dice que “La renovación tecnológica y el cambio económico fueron el triunfo de la humanidad sobre la naturaleza, a la que domestica; mientras que la victoria sobre la ignorancia, el despotismo y la autoridad trascendental (religión) es más bien el triunfo de la humanidad sobre sí misma.”
Las poderosas fuerzas que predican el mercado libre son las mismas que empujan la democracia liberal trabajando en simbiosis interdependiente. En América Latina la forma más avanzada de conducción política ha sido el Estado desarrollista (Estado de bienestar keynesiano), el cual cae en crisis cuando chocan la lógica económica y la dinámica política en los setenta. La democracia hace su camino a través de las estructuras estatales, que reflejan los límites o posibilidades culturales de cada país. Desde principios de los ochenta, coincidiendo con la erosión de autoritarismos, los gobiernos democráticos de América Latina tuvieron que detener la inflación, ajustar el sistema fiscal, liberalizar los precios, disminuir el gasto social y luego aplicar las reformas de liberalización comercial, desregulación del mercado, privatizaciones, etc...
Como afirma Gramsci todo somos intelectuales, el problema es que no cumplimos con la función de intelectuales dentro de nuestra sociedad, es ahí donde debe radicar el nuevo y moderno sistema político al que debemos recurrir como principal artífice de nuestro desarrollo, y eso lo lograremos solo con una participación activa y especializada, además de poder crearnos espacios que permitan poder colaborar en la lucha con el actual sistema político burocrático y corrupto.

BIBLIOGRAFIA
Sociedad civil y gobernabilidad en el Perú y América Latina - Julio Álvarez Sabogal.
Crisis, descomposición y neo-oligarquización del sistema político en América Latina - Eduardo Ruiz Contardo.
REPRESENTACIÓN POLITICA, LIDERAZGOS Y PARTICIPACIÓN EN AMERICA LATINA: UNA PROPUESTA PARA LA COMPRENSIÓN REALISTA DE LA DEMOCRACIA J. Marcelo Mella Polanco.
Ensayo: LOS PROBLEMAS DEL PERÚ Pedro Francke.
La política Globalizada. Javier Diez Canseco.



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